A pesar de todo el esplendor de la belle époque, Santiago era una ciudad de tremendos contrastes; la belleza y la fealdad, la opulencia y la miseria se daban la mano hasta en los barrios más aristocráticos. Al lado de una mansión palaciega se hallaba un conventillo (extracto de la Historia de Chile de Encina y Castedo).Para la aristocracia eran CITE (ciudad en francés), para los “rotos”, simplemente conventillos.

Los PARVENU (nuevos ricos de la minería), los construyeron como inversión, al igual que los extranjeros que se avecindaron en la capital. Solucionaron un problema social cuando la clase media muy tímidamente emergía y el entorno del centro capitalino comenzaba a expandirse. Cité o conventillo era lo mismo, casas en línea con un pasadiso común y un angosto acceso. Muchos se construyeron con casas de muchos mts2 y su buen patio, otros cuentan sólo con lo básico y en su mayoría, los tienen bien conservados.

Algunos están declarados patrimonio nacional y otros pronto desaparecerán por su deterioro.
No muchas décadas atrás, era común tener de vecino en estos cités a un abogado, un dentista o a un contador. Ponían su placa metálica en la puerta, nadie se sorprendía y eran muy respetados...otra época.