El primer propietario del palacio fue José Díaz Gana, la historia cuenta que antes de habitarlo lo perdió en el juego. Vendido al matrimonio Enrique Concha y Toro y Teresa Cazotte, se convirtió en el alma de las fiestas de la sociedad santiaguina. Para la fiesta del Centenario, literalmente se echó el palacio por la ventana. La fiesta fue con disfraces y con presidente argentino incluído.

El palacio Concha Cazotte, tras ser demolido en 1935, dió paso a un microbarrio llamado Concha y Toro. Sus hermosas construcciones tipo Bauhaus y angostas calles, lo hacen un lugar acogedor. Antiguamente, por el lado de Alameda funcionaba el hermoso teatro Carrera (entre Avda. Ricardo Cumming y Avda. Brasil). Aquel teatro aún existe, pero con su entrada principal convertida en un local comercial y su interior, ha pasado por una amplia gama de rubros, menos culturales.

Este pequeño barrio lo vemos a menudo en distintos spots publicitarios, también es constante telón en
fotografía de modelaje. Siendo patrimonio nacional, es un lugar residencial y cultural que se mantiene muy bien conservado. Por esto, no vendría mal rescatar de su pobre destino la sala del ex Teatro Carrera.